Guía práctica
Si el equipo usa ChatGPT, Copilot o Gemini, el artículo 4 te aplica
Muchas pymes creen que el AI Act es solo para quien «desarrolla inteligencia artificial». El artículo 4 también alcanza a quien despliega o usa sistemas de IA en el trabajo. Un ChatGPT de empresa, un Copilot en Word o un Gemini en el navegador cuentan.
No hace falta haber firmado un contrato con OpenAI, Microsoft o Google como «proveedor de alto riesgo». Si el personal usa esas herramientas por cuenta de la organización, hay que adoptar medidas de alfabetización en IA proporcionadas a ese uso y poder demostrarlas.
Qué riesgos ve un equipo que ya las usa
- Subir datos de clientes, nóminas o secretos a un chat.
- Fiarse de una alucinación en un correo, un contrato o un informe.
- No saber qué hace el modelo ni cuándo hay que verificar.
El curso de Curso AI Act está pensado para ese caso cotidiano: fundamentos, prompting, verificación, confidencialidad y criterio humano. No es un curso de programación ni de sistemas de alto riesgo.
¿Hay que formar a quien no las usa?
Por roles y por uso. Si alguien no usa IA, el artículo 4 no te impone un curso genérico para toda la plantilla. Si la usa, aunque sea «solo ChatGPT», sí tiene sentido formarla y dejar constancia. En Curso AI Act cada persona hace el bloque común y, si aplica, los vídeos de su perfil (IT, RRHH u otros), siempre a 50 €.
Uso informal (shadow IT)
Que no haya una licencia corporativa no saca a la empresa del mapa. Si la gente usa cuentas personales para trabajo, el riesgo (datos, calidad, confidencialidad) sigue siendo de la organización. Identificar ese uso y formar es parte de una medida seria. La AESIA no publica un listado de marcas permitidas; el criterio es el uso real.